Con la radio puesta pero sin estar pendiente de ella (modo oyente en lugar de modo escuchante), capté un comentario al vuelo sin reparar en su contexto: “… relacionamos prosperar con una línea ascendente…” y ciertamente vino a mi cabeza el símbolo que solemos asociar al verbo prosperar: flecha ascendente y en dirección izquierda-derecha. No pude evitar que vinieran a mi mente otros estereotipos que se suelen asociar hoy en día a prosperar, como tener una casa más grande y mejor ubicada, un coche más potente y lujoso, un puesto de trabajo con mayor retribución y renombre… en definitiva tener una posición económica de mayor poder.
Entonces llegaron los valores más “humanos” de prosperidad, los más aceptados socialmente: adquirir experiencia, ser respetado y reconocido, tener una familia, cariño, felicidad… (no pretendo establecer un debate o análisis sobre la popular pirámide de Maslow).
Pero en lo que yo quería centrarme realmente era en la asociación gráfica inicial: prosperar se asemeja a línea ascendente de derecha a izquierda, directa de una esquina a la otra. Yo también pensé que podría asemejarse a escalera ascendente de izquierda a derecha, pero escalera ascendente sugiere mayor esfuerzo que flecha ascendente.
Y pensé en otros verbos que implicaran movimiento positivo como avanzar, evolucionar…
La asociación gráfica que se me ocurrió para avanzar fue una flecha horizontal, de izquierda a derecha, más bien a baja altura con respecto a la base del lienzo.
Y para evolucionar pensé en una curva ascendente, de izquierda a derecha… una curva suave, constante, que, partiendo de la esquina inferior izquierda, llegaba hasta la esquina superior derecha.
Fue entonces cuando pensé en los valores que yo mismo empezaba a asociar a cada gráfico y los que más me gustaron fueron los que relacioné con evolucionar: suave, constante… y estos dieron paso a actitudes y habilidades: paciencia, perseverancia, confianza, voluntad, creencia o fe…
Seguro que la psicología tiene una o varias explicaciones para todo esto. Yo encontré otra razón por la que me atrae más evolucionar: si la inclinas unos 45 grados, aparece una sonrisa.





